Cada frase alberga una historia distinta. Las letras dejan huellas que las palabras siguen para que tú puedas vivir en su historia. Disfruta cada paso.

jueves, 17 de junio de 2010

Dulce introducción a mi destrucción.


Suena la mañana, brilla el sol y comienzo a palpar tu pequeño cuerpo.
Aun estás ahí, apetitoso momento.
Susurros en una cama hecha para uno, y en la que yacen dos cuerpos relajados.
Tu mirada en mis ojos: Pablo muerto.
Te rodeo con mis brazos, mis labios buscan tu cuello, tu pecho desnudo, tu efímera figura.
Ahora, ellos buscan tu sabor. Y al fín, te saboreo, y pienso que eres real.
Quiero tu veneno. Muérdeme.
Ahora, nos rodea el fuego de mi corazón. Por fin, ardo en tus brazos...
Hora de fundirnos, hora de deshacer la cama.
Continúan los susurros, los deseos de que esto sea interminable. Para siempre, tu cuerpo junto al mío.
Besarnos por última vez. Sí, esto es el néctar del amor...

Despertar. Lamentarse. Llorar.
El despertador volvió a matarme. Otra vez...
No era más que mi dulce introducción a la destrucción.
Incorporarse en la cama, donde yacíamos hasta que abrí mis ojos y mi imaginación huyó.
Seguir lamentándose. Otro día más...
Al menos están mis Pequeños y dulces momentos del día a día, y ellas.
Caído del cielo, un ángel hermoso llamado Claudia, me ilumina el día. Gracias, mi amor...
En fín, después del lapsus celestial que provoca la belleza, vuelvo a caminar. Aun recuerdo como es... en mi destrucción no hacía falta: volábamos.
Ahora siento el agua de la ducha, mojando mis rizos y lo que queda de mí.
"Bueno, no será para tanto."
Arte, mil gracias de nuevo. Me liberas de todo tormento. Me alejas de todo mal, me inspiras en estos momentos, entre otras necesidades en mi vida.
La mañana ha muerto, y llega la tarde. ¿Me atrevo? ¿Muero?
Cae la noche, y las estrellas invaden el cielo. Una por cada beso que te daría...
En fín, toca seguir soñando con mi destrucción total, e inevitable...

Me gustaría atreverme, si fuera más valiente…

Pero no, no quiero, si quiero… el dolor se hace insoportable.

Vuelvo a la cama. Con suerte, soñaré otra vez…

Y mañana, más y mejor. Soy optimista, claro que sí, mañana me atreveré…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Transeúntes...