Cada frase alberga una historia distinta. Las letras dejan huellas que las palabras siguen para que tú puedas vivir en su historia. Disfruta cada paso.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Poema infinito

Tu boca de palabras escritas me pide lo bonito
y a mi me viene a la cabeza la sangre azul del pescado y su aleta dorsal que corta como la ausencia
el poema siempre llega, yo pienso, dame tiempo, caricia y lamento
que no existes a mi vera
la versión de un amor invisible e inhóspito
un corazón que es nuevo susurra, con voz orgullosa,
'no es el amanecer del amor, no es, no puede ser
no existe para tí
a esta vida no viniste a sentir'
es la voz del miedo que vive también y que rompe las aguas de la certeza con su aleta dorsal de tiburón y de ausencia

y la respuesta viene silenciosa desde dentro, la fuerza, las ganas, mi aliento:
'a pulir entonces el sentir que ya sentí'
la antigüedad del amor como cadena que llevo en las piernas
me roza el camino porque quiere huellas
ahora será ésta de plata y no de pena;
el lastre brillante de volver a escribir

la voz que ofrecen tus palabras es silencio
sé que no existes y eres ajeno.

'Me abrazas por dentro y me pasas los deseos por la espalda, haciendo cosquillas hasta que me quede dormido'

Este poema no tendrá fin
será eterno aprendiz de la prudencia;
volverá entonces el poema que podría ser tuyo si rimara con tu ausencia.

Son versos y mas versos , todos en mi cabeza , recitándose, riéndose, besándote en la frente
Recitales de una mente demente
paciencia es su palabra luminosa
brillante y comprometida
paciencia es la bendición recibida
la voluntad y el compromiso hacia ella.

La confianza me es de piedra por las noches cuando siento dudas que arañan el pecho del poeta y una voz que es de la tierra me cuenta el cuento del amor y del lamento y me da de beber el recuerdo líquido del esperma olvidado en la memoria del amor y la carne que se vuelve gris, la muerte que acecha, y las esquinas se redondean para dejar rodar una imaginación por el suelo que no para de gemir pensamientos y emociones, imágenes, caricias y esos lamentos de un amor memorial olvidado en el esperma espeso ya del cadáver que me puebla las entrañas y no entiende de comas ni puntos finales que no para de reír con su boca de mármol y granito y esas palabras que no dice me las grabo a sangre en la piel de mi pecho para no tener que olvidar de nuevo que ese amor infinito no viene de fuera si el que brota de dentro se compone de retales, y solo piensa en puntos finales.

Por el precipicio de la incertidumbre he caido
y en el agua he sentido la caída
en el aire solo había certeza de muerte
pero al filo de la navaja lo llamamos seguridad cuando desnudos bailamos en el desfiladero del miedo porque el cuerpo tiembla y la vida creemos que es la causante de la adrenalina
¡y no existe la caída!
desde el corazón la altura , desde la mente la llanura, en el cuerpo la emoción solo tiembla pensando en la idiotez de la expectativa y su insana gana de ser de una vez la realidad resolutiva que podrá fin a la herida
pero, yo, en mi primera y plural persona, de múltiples individualidades, mi yo del ahora roto y complejo, solo entiende que la expectativa es la muerte de la voluntad.
Creer que llega como la marea, y no saber que el mar está dentro, que el amor es solo un reflejo
'ni príncipes ni princesas y arrancada pobre flor solo buscaba algo mejor'
la cabeza solo gira detrás del poema que no entiende de mareas ni caídas
Ese que sincero me daba la expectativa
y este que , honesto, fiel , compañero,
me da la salida.

La quietud de las emociones y la ironía hipócrita; tanto rezar a la paciencia y acabar rasgando el tiempo por querer conocer la vera del cuerpo y su alma
la bahía que te nutre y que me llama
esta noche no quiero palabras
por un sueño que es de agua deslizan los temores sus aletas y me vienen a recordar el terror el pavor el horror de la bienvenida que no viene por impaciente
querer el amanecer al despertar de madrugada y el refrán que acompaña estas palabras

Ronronea por los dos, corazón de maullidos, para sanar la piel y las nubes de tormenta
ronronea a través de este cuerpo, de los pelos, de los versos, ronronea con los dedos, con los besos, con los miedos
que el vibrar sea el motor de este pensamiento,

la inspiración es fuerte por dentro cuando la droga de los vientos se lleva volando todos los recuerdos de todos los modos posibles en los que la escritura consciente supere al simple y presencial observar de las letras deslizándose en la vista en el corazón en el formato y que se para de súbito cuando se ve frente al momento físico , el río, el fluido y su verbo verdoso, el simple mensaje residente en el silencio, tan simple tan bello tan incomprensiblemente complejo en su manera de simple ser completo, ser sustantivo, verbo, adjetivo, determinante en la manera , en la voz, en la vida

Tu boca de palabras escritas me pide lo siguiente
y a mi me viene al corazón la puerta de tu pecho y el llamar tres veces
por mí, por ti
por la libertad de sentir.
Tu boca de palabras y silencios me pide que entre
que me atreva a recitarte estos versos de frente;
mi boca de palabras marchitas me pide el recuerdo,
ese de la vida que dicen que muere, el recuerdo, de la vida que renace, el recuerdo
la nostalgia de la cadena y el camino
la melancolía hecha los olivos de mi tierra
por tu pecho, por tu corazón de aceite y por la miel que sudas
por ahí resbala el querer reconocerte
porque la vida no muere y el amor trasciende cuerpos y tiempos y para él el espacio es solo un recreo.

el merecer tu querer y quererte hacer merecer

Pausa de verso
el simple renglón de lo ajeno
¿ qué vendrá en el siguiente escalón ?

Tu esencia de madrugada y nieve me llena de calor
una emoción florece en el interior
saber que luchas por tu fortaleza en el corazón, que tienes mil latidos para una ilusión, seis horas de fuego sin pensar y sintiéndote y siete días de esfuerzo en la nieve fría de la sierra castellana
saber que los mares de tu alma son profundos y serenos y en tempestad cuando han de serlo
ese saber se me enreda en el pelo y rizo mis rizos buscando tu esencia de madrugada y nieve llena de palabras y silencios en bocas que piden lo bonito y lo siguiente

tú, esencia
de madrugada y nieve
llenas de calor mis corazones
inundas de fuego el que nace con las letras y palpita leve, poco a poco, paciente
ahora las noches son fáciles

Dices que hay un corazón en llamas que en el futuro presente prende fuego a toda mi alma
'como el árbol en llamas que no ardía y hablaba la voz'

Dices que muerdes el cuello y la almohada, los milímetros de la piel recién sembrada, como el árbol en llamas que no ardía y hablaba la voz con un susurro tenue y brillante con la llama de una vela que baila al son de dos cuerpos que buscan en el otro ese fuego interno que sea el árbol y el bosque

No quiero cortafuegos esa noche
quiero que laman las llamas este alma
que sea destrucción y de nuevo la creación
que sea la piel recién sembrada, la carne de hermosas cenizas, crujiente la mirada, quemada, con tus ojos de la tierra, dices que hay un corazón en llamas que viene a prender fuego a toda mi alma, a aprender a prender, y yo me siento de madera como el árbol en llamas que no arde pero se consume en un leve amor que palpita poco a poco por las noches fáciles cuando sopla el viento fuerte de levante y hablaba la voz que se arrastra desde la distancia para extender este poema que tiembla de ganas de ser infinito

Tengo un tope en la garganta
y una cascada en la boca
algunas palabras no se atreven a pasar de la tráquea
y las que se rebelan caen deslizantes por la lengua, expectantes por nacer y ser libres
las más tímidas se refugian en la cabeza, recitándose sonrosadas, las más atrevidas se manifiestan en la mirada;
hay un límite que corta igual que el miedo y me nubla todo el pensamiento
me ahoga la voz
pero hay una luz que nace dentro, tenue, una rebelión que empieza desde el cuello, unas palabras rebeldes, nacientes, libres, tímidas rosas de un invierno que se acerca, que se atreven a florecer en el crudo y prematuro frío del miedo; empieza a romperse desde dentro, la costra de palabras secas, cruje y deja asomar la luz y la verdad.

Tengo un tope en el alma
que me asusta y me engaña
tengo un corazón por cada llaga, por cada daga en el alma clavada, por cada ilusión que no nació y cada amor que no sentí;
noto un crujido en los límites inculcados a fuego en mi ser, hay una rebelión que se alza contra la costumbre de estar siempre oculto en las memorias del amor, refugiado de una guerra interna, y noto el tope en la garganta que se cansa de ser silencio en la voz  y la cascada en la boca empieza a caer fuerte y estas palabras chocan con un formato que se parece a un corazón donde reciben cobijo y siento que los límites establecidos por la rutina del miedo se rompen de repente y se baten en retirada

Tengo unas palabras que se expresan de madrugada, improvisadas
y no tengo rimas en la manga
ni ases en la tinta
tengo mil versos y tres heridas para mil corazones
tengo unas ganas que revolucionan el alma y hacen reventar los límites que cohibían toda la voz de estas palabras.

El continente que tienen esos ojos
una geografía en la mirada
un espacio de tierra que quiero cultivar, mimar, cuidar
hay un continente que llena esa mirada
con océanos y valles, verdes bosques, tierra marrón de ojos profundos, casi deja a la noche sin esencia, y rojos versos de cariño me crecen de madrugada cuando pienso en la agricultura que ejercería con ellos y siento que el tiempo es absurdo y la distancia una ilusión que creamos dándole el sentido figurado y hasta literal que creemos merecer

Es por las noches cuando se me apresura una emoción, nerviosa, como la primera flor de la primavera, me recuerda a la infancia que ahora aprecio desde la madurez del alma y el cuerpo y me río, fluyo como el sinónimo de la palabra, hay una corriente que me atraviesa, me río fuerte, las palomas de enfrente se asustan y se arrancan del sueño, como si soy lluvia y me arranco del suelo. Es en esta misma cama donde nació el principio de la boca de las palabras escritas que me pedía y me reclamaba lo bonito de una emoción nerviosa y el miedo al mar que está demasiado en calma y llora por una tempestad. Ahora puedo pararme a sentir en paz un sentimiento que se sostiene en la paciencia y en saber que no florece solo en esta primavera interior, que hay otra flor que brota del frío, que nos arrancamos del suelo pero en compañía, con la boca de palabras escritas que pide lo siguiente y la puerta de tu pecho y del mío, la mía, la puerta de mi fortaleza interior que he alzado para dar paso a este tipo de noches que no había experimentado antes y sin embargo se deslizan suavemente castillo adentro con una luz de plata y luna, iluminando la oscuridad que tanto tiempo ha reinado en este corazón que se me sale del pecho.

Por un poema que se alarga cada noche se desliza una emoción principiante, una experiencia nueva, un corazón infante. Pero otra emoción se arrastra como las serpientes camino a casa, el decir 'sin fin', decir principio, es atar a un sentimiento con los lazos del espacio y del tiempo, existe un temor real a caer de nuevo desde el borde de la cama al suelo duro y de la realidad sentir otra vez el frío aliento que dice 'niño que quiere ser caballero' y que recuerda eso que susurran unos labios de cera, y me paro en seco a tomarme el tiempo como el café de la mañana, despacio, con la coma en su sitio al igual que la piel, a tomarme el espacio con dos pasos en retirada para tener la perspectiva más clara de estas palabras.
Aún así una estrella se rebela en la negra noche y se acerca y me da dos bofetadas por creerme agua sucia y estancada y me dice que corra y que vuele que me suelte las palabras que son el cordón umbilical que siempre me ata al vientre de la muerte y resucite al corazón que siempre temió tener que morir otra vez por atreverse a sentir algo que cree no merecer, que me calle y que escriba, que siga, que no me frene a mi mismo después de tanto pedir libertad en mi alma y misericordia para sus heridas.
Hay un botón en esta superficie táctil que dice 'hecho' y se desborda la palabra ironía por mi lengua pensando a la vez que el tenerlo hecho o deshecho se me asemeja a hacerlo con tu cuerpo, a hacer y curtir como en sueños un amor carnoso y un verbo en presente y no en pasado, porque no todas las emociones son inmarcesibles y las hay que marchitan con los días sucesivos y ya es hora de que se le caigan las putas hojas podridas de tanto negro latir a ese miedo que me aterra desde niño, a esa palabra solitaria que no es aquella luminosa que me brilla en la lengua, cuatro puras letras de flor de escarcha, y se me desarrolla esta prosa improvisada en el formato que dedico a tu existencia porque hay una relación entre esta emoción principiante que se desliza por un poema lleno de recuerdos por venir y todo este tiempo futuro que se ha repetido en mi alma como los cien años de soledad de un libro, en bucle, hay una relación entre el eco de tu nombre y toda la vivencia que me ha impulsado siempre a escribir, y la busco en cada frase que extiende las noches poco a poco en forma de palabras y silencios y bocas que siguen pidiendo.

Poemas paralelos de hojaldre que se superponen con capas grasas
tengo la lección de hoy mezclándose con las ganas
se reflejan, se nutren en simbiosis, un querer y otro querer
la técnica de amasar un corazón y desarrollar amor
no apliques fuerza o crearás nervio
aplica calor para romper el hielo que recubre el recuerdo
las fibras que condenan la elasticidad a un continuo retorno a la forma, como el miedo, los poemas paralelos que son de hojaldre me dan este hambre por conocer, por crear y por amar, pero me dan de comer el desconocimiento para que yo me aleccione en dejarme llevar y amasar a ciegas el porvenir, clavarme el verbo conocer en las sienes y encender una vela para esta oscuridad que tanto tiempo lleva asustando mi yo más pequeño

me entra un calentón y rompo la almohada
la sangre se altera y corre loca por mis venas, se encabrita, la relajo, la excito con la imagen tras los párpados, una mano que sale de debajo de las sábanas me roza el vientre y baja y me entra un calentón que cambia mi armadura por encajes y me suelta las fibras tensas del hambre por conocer y por crear y por amar

hay poemas paralelos que se superponen entre el sexo y el querer, los pliegues de una piel en desarrollo, uno simple, uno doble, otro doble, uno simple
mezclo el saber querer con el hacerte el amor,
amor invertido y el hojaldre también
las lecciones son las mismas y las condiciones también
amor del derecho y el corazón del revés
se me pliega la piel aleatoria de tu cuerpo en la mía, suena el eco de tu nombre con una voz tranquila y serena ahora que mezclo los poemas como quien junta harina y agua y pliega con la grasa de tu piel o la miel que sudas esta emoción principiante y paralela a un tiempo que se acerca desnudo, despacio, y me quita el hambre de la boca

'Que conste que esto no es amor' dice la razón,
'no me exalto solo por las ganas'
Yo le digo, silencio, guárdate la voz tras los colmillos
aquí no hay sitio para tus quejidos

Otoño
las hojas secas de mi pelo lo saben, otoño
has llegado justo a tiempo, tú que les das la voluntad de soltarse y revivir
recibir del suelo la fermentación de la nueva muerte y la vida que vuelve
y yo que hago de ellas la metáfora del amor y la metamorfosis del dolor, me sacudo de la piel las que se aferran al recuerdo triste y líquido, como el perro que sale del arroyo con su pelaje empapado de emociones, me sacudo las gotas de ese recuerdo de esperma y esencia, me sacudo las que se resisten al cambio de estación
hay un cristal empañado en el baño en el que se dibujan con improvisación las palabras y las alegrías
has llegado hoy como estos versos debatiéndose entre la noche y el día
estabas en la cama con una sonrisa
Has llegado como llega el otoño y la aceptación de la cura
yo que germino esta emoción por las noches;
primavera interna de un amor,
mima estos versos en flor

Esta siendo otoño, esta vez en la estancia, en el espacio de esta cama
Igual que llegó, tú llegas

Es real;
hay libertad en tu mirada

Pausa de tiempo, el simple renglón de lo venidero

El tiempo, un aquí y un ahora, la estancia fría, las sábanas limpias, octubre sin heridas
Un corazón que late fuerte y otro también
Si es recíproco no hay temor, nerviosismo virgen de ilusión, para y mira alrededor, coge impulso, ganas, bocas que escriben, no hay distancia
Te escribo aquí desde un latido tranquilo, lento pero fuerte; tranquilo Pablo, tranquilo
Hay una esencia que cuelga en el aire
Dice 'paciencia'

'no me frenes
pero no me aceleres'

Hay una alegría que rebota entre el suelo y el techo, en cada salto un beso, en cada espacio, tiempo; esencia suspendida en el aire, paciencia, no me frenes no me aceleres, déjame fluir, me dice una voz pausada cuando yo me abro el pecho entre las sábanas limpias y ahora y aquí, en la estancia fría, en un octubre sin heridas me dejo la emoción que respire por si sola y entiendo el camino individual que cada pie, golpeado o no, tiene que andar

Pausa de verso, pausa de tiempo
el renglón de lo ajeno y lo venidero
no tiene que ser simple ni complejo
solo tiene que ser, en infinitivo, y ser sincero
no me seas imperativo, hombre azul de los mil corazones, date espacio, dáselo, concédete tiempo, concédeselo
Deja de conjugar el presente según los mil latidos que te nutren
Hay una lección en todo esto que es tuya y nada más; administrar todas las emociones solo con respirar, en cada despertar, la rima no tiene que rimar siempre en un verso ni el corazón tiene que latir solo por un beso
Concédete la ilusión, el momento, conocer y reconocer, desconocer también.
Pero el poema infinito crece cada noche, porque se basa en la palabra amor y su verbo y todas las posibles combinaciones que implican individuo, carne, extranjero del alma, el que viene y el que está, el que se va, lo que se separa y lo que se para, continua escribiendo hombre azul de los mil corazones, niño que evoluciona, niño azul celeste, hombre que creces como un poema, hombre terrestre, y a ti te dedico el momento, estos versos en presente, incluso en distancia, que son todo lo que tengo.

Pero tengo que parar, dormir este poema, que hiberne, que fermente
Tengo que parar y seguir aquí, ahora, terminar lo empezado en esta ciudad que me ahoga con su toxicidad
Que crezca su calima en mis adentros, corriente roja de mis venas y pensamientos, un abrazo desde la espalda entregada a la noche y a las sábanas
Que crezca por dentro, en los recitales de mi mente, con cada movimiento; firme, tenso, suelto, ligero
Con el sol sucio y negro que me apuñala la piel y los recuerdos y el que brilla allí a lo lejos
Tenerte en la memoria, en la palabra escrita de mi conciencia, y no en la boca
Distancia de tu piel, tus ojos abiertos en la serranía, la carne, que crezca por dentro, el sexo erecto, el alma también, corazón, corazones, que crezcan por dentro los besos los versos el momento, no me frenes no me aceleres; susurra el poema que sigue en mi mente 'déjame crecer pero en silencio'

'esto no es una despedida'

porque la sensación siempre es infinita en las pieles aleatorias, en los ojos del cualquiera, los besos que no llegan ni de puntillas a rozarse en las bocas ajenas y escritas
me he precipitado, si, anticipado, por los precipicios de la incertidumbre caminando, y ahora caigo por consecuencia, y ahora en el agua siento la caída, en las manos secas siento el error de estas líneas; se me adelantan los versos a los hechos, y yo, impaciente, no me administro los mil corazones, pero ahora que caigo entiendo la lección justo antes del contacto frío de la realidad y si esto ha sido un sueño, una ilusión como todo lo que veo a mi alrededor, si esto es un juego de pasión y amor, entonces el poema sí que es infinito, porque son versos rojos que se dedican al amor y a la pasión y la emoción en primera persona ha sido la tinta y el formato. Y ni me despido, ni saludo, ni espero, ni me freno ni me acelero; he notado el frío y el viento, la ironía riéndose siempre, solo quiero vivir esto, que sea como tenga que ser; te agradezco a ti, que has vivido en este poema infinito, como el amor, a ti, la lección.

'los versos al amor, y no de amor'

jueves, 9 de noviembre de 2017

El juego de las pasiones

Cuando se adelantan los versos a los hechos en presente y no en pasado, hay una emoción en cueros que se cubre la desnudez con prudencia;

igual que los mil corazones rebeldes que quieren salir de este pecho, los versos rápidos se manifiestan en ecos, que vienen distantes, y susurran muy bajito las lecciones nuevas por aprender. Una voz consciente, que habla despacio, una voz que habla como si un arroyo fuera lo que de veras manase de su boca, invisible, interna. Los ecos de la voz, las mil voces o latidos que a la vez hacen su música y su destrucción. Y cuando se adelantan los versos a todo esto, porque la expresión se derrama en experiencia por los arrabales de mi alma, experiencia en presente, en pasado, es entonces cuando un futuro o un infinito se deforma según avanzan los segundos. Como el juego de las pasiones y los amores ridículos, detallado en el formato de la piel, que también se deforma en realidades aleatorias y más experiencias aprendidas. Como esos versos anexos desparramados por la ciudad, en las paredes, las hojas, los rostros, que se recitan sin quererlo en el aire y en las esquinas por las que floto, susurrando una sabiduría escondida en el interior, que despierta, como ahora, en un presente futuro en el que se idealizan las imágenes del devenir según los antojos más caprichosos del deseo. Es así cuando todo se junta en el pecho, los versos, el tiempo y el arroyo, las pasiones humanas, la sabiduría que entra y la que nace, todo como mil latidos en el pecho, mil conciencias con su propia voz, todo como emoción en cueros, valiente pero tímida, que aparta muy despacio sus manos que cubren la desnudez y la vergüenza, todos sus miedos rotos por fin, agradece la lección aprendida, el control, la administración de la emoción, sonríe a las nuevas experiencias por venir, y ahora en este futuro presente me da para escribir el formato de un nuevo día

Con la lección aprendida, la lectura se duerme al raso; no quiere cobijo
la escritura se congela con el frío del invierno; por la anticipación, el adelantamiento de los versos. Se congela por los besos recibidos y la ilusión de la que me han convencido. Hay una imagen, un recuerdo que parece que no he vivido; aquí una figura, ahora una ausencia, ¿es real? ¿es un pasado que no existe? las palabras escritas que no hablan de nada y solo se ocultan tras la pantalla de una necesidad impuesta. Con la lección de la prudencia aprendida, de guardar las emociones tras la lengua y los poemas en la cabeza, la lectura, la escritura, se congelan, se duermen, y yo me administro los mil corazones para que no se llenen de ilusiones según los deseos y los miedos que se manifiestan día a día en un presente, en este entorno cuesta arriba, con todos los frentes abiertos, en los que me tengo que curtir en singular.

lunes, 23 de octubre de 2017

Entiendo el sopor de la distancia, su ronroneo tierno acunado en kilómetros, entiendo que no se quiera incrementar la dificultad con deseos de cercanía, besos llenos de madrugadas en tu compañía, de flores de pensamiento; lo entiendo, para cada tiempo su lección.

Administrarme la emoción, digo yo, con la voz somera a ras de la almohada, engrandecida con la sonrisa cómplice de la confianza y ahora sé que esta estúpida distancia hará las veces de sino, que a su vez será el camino propio de cada uno y el pan duro que alimente los recuerdos.

Igual que deseo mi plenitud, así quiero tu esplendor, tu encuentro interior; afilar la oportunidad dando a cada tiempo su lección. Que si se me rebelan todos los corazones por la noche en un estruendoso latir conjunto, yo me pararé en seco la respiración y digo yo, administrarme la emoción, que en singular se manifiesta con su presencia plural, dando cobijo a tantas ganas de querer, en toda su conjugación de personas: primera, segunda, tercera cuando me saco el alma de paseo por fuera de la piel, primera, segunda, te escribo poemas sin quererlo en mi cabeza, y los freno como a la respiración para aflojar de un tirón todos los latidos y así conquistar de una vez esa administración interior.

Pero entiendo la misión de la distancia, en contraste a la cercanía en el recuerdo de una piel, no tan aleatoria esta vez, entiendo que hay que caminar este camino y dejarse llevar de una vez, como aquel sueño del puente y el río, por las sendas sinceras del presente.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Mirada afilada

Que abre, que abro, la mirada raja en canal, fina e hiriente como el corte de un papel, precisa como el cuchillo del carnicero, que abre, que abro, que me da el entendimiento del mundo interior en el exterior;

tengo un ojo analítico y otro comprensivo
ambos se juntan en la piel extranjera de otros cuerpos, con la mirada afilada la abren, a ver que hay dentro

Y la costumbre, osada, la arraigada dentro de mi hígado violento juzga y encasilla; pero hay una conciencia que va por encima de toda carne y materia y me para en seco: 'quién puede juzgar', pregunta, 'tú, que vienes del banquillo de los acusados en las cortes de los contrastes entre dolor y alegría, que me tienes alta y serena, con voz de lluvia que chispea, tú, que me tienes siempre atenta' y no necesita signos interrogantes ni formatos. Como unos garbanzos en el bolsillo que me recuerdan su existencia al sonar y hacerse notar, yo me acuerdo de la costumbre violenta de juzgar según los parámetros en los que fui instruído dentro del mundo masculino de mi hogar, el anticuado, el que huele a loción de afeitado, a piel muerta y a café, y yo me acuerdo de ella, pobre palabra que sólo quiere significar, y como una lluvia que chispea viene la conciencia a hidratar la carne seca de mi capacidad de aprender para que no pare de brotar de ella una enseñanza permanente que no pretende juicios morales ni físicos, que solo tiene la mirada una capacidad y es la de abrir en canal la carne tras la vestimenta y comprender, analizar, aprender.

Porque hay un caos en cada ser que atrae, magnético, un caos de armonías en tonos fríos, terrosos, cálidos, caos metafórico, el tuyo huele a tierra mojada recién sembrada, a monte de pinos, a setas silvestres y sabe a ganas, a calma, a afecto. Lo toco y me da cobijo, me tapa con las mantas de mi cama, tiene un tacto áspero, como las manos de un carpintero, pero suave en su manera de transmitir calor, hay un caos en cada mundo interior del exterior que da conocimiento, rompe las costumbres podridas del subconsciente y abre las puertas de los yo conscientes que atentos se callan, se paran, y aprenden.

La mirada afilada, da un morbo que excita, siempre pueril e inocente, la curiosidad del gato que muere y yo la afilo cada día para poder hacer el corte preciso y fino que me dé el conocimiento de la comprensión,  el aprendizaje en la emoción, saber ser lluvia cuando toca y sol caliente, con el ojo analítico y el comprensivo actuando juntos en comunión, haciendo la mirada afilada, siempre buscando el interior.

jueves, 12 de octubre de 2017

La melancolía de una cama a medias, una noche de ciudad que como siempre se muestra sola y sin estrellas
esa misma, repentina, que se manifiesta en un lecho partido

Me pone la piel del revés para tener el tacto firme del interior, saber cómo se mueven mis músculos que sienten y no saben lo que es tener un roce ajeno;

yo no sé más que letras, ordenadas y expresando, palabras y voces muy bajitas que han sido desde que sé usar un corazón la única expresión que ha curado la herida profunda del recuerdo que se manifiesta con la misma escasez de vocabulario de siempre, igual que la sensación llena de un vacío negro y opaco, igual que las manos duras y sus golpes que arrancan alas, las palabras afiladas como espadas, ahora tengo que callar y cambiar esta piel de recuerdos y moretones tan tóxica que he curtido en veinticuatro largos años tan bien exprimidos.

Escribo esto en los márgenes laterales de mi alma, como en el colegio, en el cuarto infantil de las paredes azules, buscando entre sus líneas una respuesta que es efímera pero hermosa en su leve manera de ser

Me he perdido entre el humo de los coches
entre la oscura sensación y la ausencia de estrellas en la noche
unas voces minúsculas que intentan engrandecer el ego salen del televisor y chocan con mi frente
lo tengo que pensar, el sistema es así
si tengo un verso para sus cadenas, o si tengo una pena por sus maneras de abrirme la piel a tiras, tengo que pensarlo porque la razón ahora se me impone en lógicas cuadradas tras inhalar los humos tóxicos de esta ciudad
y no puedo tragar, la infección en la garganta es el mensaje, esto no entrará en mí; la cabeza embotada por la mucosidad cosmopolita, pegajosa y gris,
un cúmulo de nubes bajas y ácidas
tengo que volar, tengo que volar
hacer crecer de nuevo las alas

Yo no quiero el hormigón armado de los guardias civiles
prisas, relojes, ayuntamientos
órdenes y palabras vomitadas desde el televisor
No quiero un amanecer oculto tras las antenas
ni las lágrimas oxidadas de unos ojos de metal
las sonrisas por costumbre, la voz por necesidad
Quiero sentir, al despertar, la libertad de elegir, quiero un compromiso fiel a mis encalladas y pequeñas manos que tanto quieren trabajar un sueño real

No sé qué es escribir,
por qué me sale de las manos como esencia y sudor desde los poros
Tengo que hacerlo, tengo que volar, con las manos, con nuevas alas, con el pecho arañado por el recuerdo, tengo que escribir o morir

Si la miel que sudas se me queda en los labios, como el recuerdo de las sábanas colgando, entonces me diré 'paciencia' y la grabaré a fuego en mis sienes para no olvidar de nuevo que ese amor que viene de fuera no llega si el que surge de dentro se compone de retales, y solo piensa en puntos finales.
Pero hay una emoción tranquila que se esconde en mis órganos
no se trata esto de un poema infinito, va al margen de lo escrito
individual y subjetivo
es por mi, que fluye sin distinción de tiempos ni recuerdo, se acopla lentamente la emoción tranquila tras los tejidos de mis órganos que tanta organización conocen: piel, esquema, recuerdo y olvido como números que tienen que encajar, cada uno en un sitio; piel, esperma, las noches siempre queman, en el vientre se arroja el porqué de la esencia del hombre, del hierro fuerte que no corta y de las mismas palabras cada madrugada
Hay un ciclo que se repite con el sol y la luna
se buscan, se persiguen por los cielos
una metáfora que se me enreda entre los dedos
amor, el camino del amor
amor por mi, amor, por ti, por todos
amor a sangre fría, a bocajarro
se dispara desde un corazón al que le salen nuevas alas
las arrancadas; ay, los golpes
hay una poesía en tu mirada y una libertad que la guía
dame senderos de barro y nieve fría
despertares congelados entre las cálidas mantas
un cuerpo que gime y ríe y vive lento el tiempo
sin prisas ni ciudades ni manecillas
dame tierra que canta, tierra infinita, poemas también, te doy mis cicatrices y sus alas y te doy mi corazón y estas palabras
es todo lo que tengo

lunes, 9 de octubre de 2017

Tengo el ronroneo de un felino vibrándome en la garganta
no me lamas la nostalgia desde la piel
por la mañana temprana cuando amanece se mecen los versos de recuerdo y miel

Tengo el grito de un lechal en matanza acorralandome la memoria
los llantos y truenos de un bebé que llora por saber querer
Llora de nostalgia por algo que no ha vivido
que muere y nace en el mismo sitio

Tengo una prosa que se me insinúa en verso
juega con mi pelo y grita 'me quiero'
yo río de ironía y mullo la almohada de olor
Entre humo, petróleo, palomas muertas
sangres que hierven, aceras que queman, naranjos enfermos
Me duermo con el recuerdo del bebé y el lechal
me duermo porque se ha caído la madrugada encima del corazón
y quiero descansar la emoción

He sentido un miedo confundido
esencia de ladridos y mordiscos
Me impide el sexo, desconcierto, un miedo que conozco, sé su nombre, sé a qué sabe:

' desmerecido '

'los golpes
que le arrancaban, despacito, de fatiga
las alas, por Dios, los golpes
que le arrancaban las alas a mi corazón'

Hay una mano que juega con mi libertad como un niño con las moscas
El dolor de un apellido que aún no he curado, la ausencia de una libertad entre selvas de cemento y monos y versos y ahora una ausencia y un recuerdo. Tengo que volar, tengo que volar, tengo que sanar las alas.

Me cruje la conciencia y me arranca la sangre del miembro
se la lleva al corazón que late, hirviendo, he sentido un miedo confundido porque ya no sabe si tiene que asustar o su esencia de ladridos y mordiscos ya pasó de fecha y ahora la confianza sabe a 'merecido' porque el corazón de nuevo ha nacido y los trotes salvajes de las pezuñas negras se alejan indefensas sabiendo que su mensaje ha sido aprendido:

' el merecer tu querer y quererte hacer merecer '

Transeúntes...