Cada frase alberga una historia distinta. Las letras dejan huellas que las palabras siguen para que tú puedas vivir en su historia. Disfruta cada paso.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Prosa del frío

Por las mañanas donde se desnuda el suelo y las paredes se pintan de tristeza vaga un alma somnolienta que gime y reza a la almohada. La ventana es escarcha y fuera la ciudad sin sueño sigue sangrando petróleo. Pero de dentro una voluntad que es de pétalo y hierro late fuerte como mil corazones hambrientos de sangre y vida. Me siento fuerte en mi plural sin compañía. El frío y la prosa que desprende no son suficientes para ahogar mi compromiso.

Las vueltas que me traen de vuelta me incorporan a un sentimiento de amor espontáneo al que no acabo de acostumbrarme, hablo de esa sombra de hombre que finjo encontrar en cada atracción sexual y emocional.
Algunos poemas se tornan en prosa cuando la realidad llama sus tres correspondientes veces a la puerta de mis adentros, en ese momento me siento débil pues la emoción que albergo en la piel que habito pesa más cuando el mensaje parece ser claro pero es niebla.

La prosa del frío me calienta los huesos en las tempranas y precoces mañanas que camino. Un trabajo que es alquímico, un despertar sin desperdicio, las clases en las que aprendo carácter humildad y hechizos. Las mañanas que mecen la niñez y la prosa del frío , son todo mensajes, son todo destino que elijo.

martes, 8 de noviembre de 2016

Versos del olivo

El poema del silencio;

el recuerdo que vuelve lento
una encina y un queso, vino, aliento
un recuerdo que no he vivido y un futuro que no escribo
olivo y verso hacen el poema del olvido

Versos del olivo
versos del olvido
todo lo que ha llovido ahoga lo que dejas
la infancia que luce sus colores en la madurez del alma y el cuerpo
la mente siempre atenta y la conciencia mas despierta
unas emociones florecen e inmarcesibles experimentan con los días salados y las noches dulces, obtienen un jugo escolar y un trabajo que es de sí, de afirmación y de aprendiz
de néctar piel y esperma son las noches que queman
los versos del olivo me cuelgan de la cabeza
aceite y miel se ligan en mi piel
esa miel que sudas y el despertar que viene
pareces tosco y otro torso, no el tuyo que no existe
uno que palpo y lamo
llamo con las manos en tu pecho
tres veces y tres meses que siento que no son manos sino pomos y que yo mismo abro y yo mismo llamo

padeces de serranía ibérica en la sangre
bellota y encina me crecen por dentro
un olivo también y un naranjo en flor
azahar y nariz afilada
boca y aceitunas verdes y corazones de aceite
recuerdo y olvido
los versos del olivo.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Palmas y alegrías por el poeta y su recuerdo

Este ego contento
un orgullo que beso

y ese ego de cáncer y recuerdos

Ese otro que me nace dentro y me deshace cuando siento que la herida vuelve a las letras y las leyes fingidas de la memoria acuchillan mi almohada pensando que en ella residen mis sueños más secretos y profundos
ese mismo que escribo en las noches de sentimiento y puñal
ahora tengo poder suficiente para permitirme pararme a pensar y no sentir el frío beso de la muerte venidera
porque ese ego de cáncer y recuerdos yace dormido en el sentido contrario de las agujas de mi tiempo y forma;
materia y espacio no son nada ahora

Mis días son de nervios y las noches llenas de mariposas al pensar en las letras al pensar que me toca ensayar de nuevo la emoción que tumbada sobre la misma almohada me brinda la oportunidad de descubrirme de nuevo cada amanecer

las frases se escriben solas y me susurran verdades improvisadas

Palmas y alegrias por el fuerte poeta y su débil recuerdo
que ese ego ya no grita en mi garganta
esa irá no invade mi hígado ni puebla de presencia mi costado
la sangre no sale en naufragios por mis venas ni escuece en los versos finos de sincera plata

el león yace dormido en el sentido contrario de la cama
donde un día residían mis lágrimas
esta almohada es de fría montaña y cálida playa
sus sueños ahora se acumulan en mis ojeras y los llevo con orgullo y beso al orgullo y pasión y satisfacción personal de ser el león domador de su propia esencia salvaje.

martes, 30 de agosto de 2016

Quizá el recuerdo no sea de hierro
pero con sus labios y sus vigas estructura este momento
se hace infinito, improviso el verbo el sustantivo
El verano que paso subiendo por tus latidos
Cien años que no son de Dios ni de beber semen frío del cadáver que me acecha

Cien años que se cambian por tener y quererte
Quererme
Luego, que importa la muerte
Sino son las pieles que coso ni el tan siquiera que esbozo

¿que importa la muerte?
quiero tus palabras en mi pálida lápida
tu frente, tu pecho, tu mechón de pelo gris
tú que no vives y juegas a existir
a exigir el momento cuando lloro
cuando no soy nadie y me vuelvo del todo
me giro en derredor el corazón de piedra seca
porque el recuerdo es de hierro y las vigas y los labios destrozan lo que siento.

Vuelo raso por tus caderas
una piel bella de luz de estrella me ciega
acabo estrellándome contra ella

un llanto de bebé flota en el eco de un trueno
una tormenta me deslumbra de nuevo cuando solo el verso es lo que tengo y pienso,
si el recuerdo fuese de hierro,
si pesara más que el pesar de dentro,
la retórica y retorcida y malparida pregunta volvería de nuevo a flotar en el eco de un trueno sollozante

Y ¿me pregunto?

'pa qué interrogantes'

Cuando muere el poeta

a una boca llena de sangre :

parar las campanadas con el pecho sólo fue el principio;
sentir su eco en mis adentros me rompe los dientes y me nubla el tiempo
teje un intermedio en cadenas
me deja sangrando en la acera.

Caminar es volar si uno lleva al viento por compañía
que la noche me aprieta y veo el bordillo a ras de mi boca
Me pide que descanse las cervezas y que le escriba a tus caderas
me incitan a parir este poema
caderas sin nombre sin dueño sin vereda
escapo de ellas cayendo por la escalera
porque su eje es de tiempo y no de vértigo . . .
pero tú y yo sabemos que no hay caderas ni escaleras

Aún así el momento me llama a escalar por tu cuerpo como si mi alma estuviese cosida en enredaderas.

Me asaltan los recuerdos
quiebran las columnas del templo que duraron eternas en mi cuerpo y firmaron una paz inquebrantable entre aliento y boca
Susurraron sin querer verbos que no conozco y que aparecen en mi mente con el eco de una voz y de una campana que llora

De una vez y sin respirar recito la respuesta:
no conozco más salida que ésta
un arte que entiende y que se desentiende de vanidades y frías copas de agua turbia para paladares desérticos
espíritus que caminan muertos
caminos que son el espíritu de una muerte lenta y segura
alternación, alternativa, alternador
que cambia su voz por silencio
alterna el día y la noche sólo girando en la misma cama
no me extinguen ni las ganas que te tengo ni la desgana por tenerte
no sufro de cortafuegos ni de bosque
pero me alterno la mentira y la verdad en unas memorias prohibidas

cuando muere el poeta nace el poema
donde cae muerto su amor brota una flor,
un tulipán por la despedida
un pensamiento por el sentir;
sale un beso por el momento helado en el tiempo
un adiós en el hasta luego.

sábado, 27 de agosto de 2016

Gótica

En unas entrañas que huelen a siglos y a turismo de día pienso en esa tranquilidad que flota de noche y que muere en la luz
me susurra el paso de los años con voz de viento y campanadas

Cuatro cuartos y once balas
acaban en mi pecho recostadas
las once en la noche y yo tan pronto amaneciendo, sangre brotando de mi sentimiento, sangre galopando por dentro, sangre que es tinta y tinta que fluye en verso;
cuatro cuartos y once balas, acaban en mi alma grabadas

se proyectan sin querer en estas palabras
porque se improvisa el aire tras la esquina donde floto
escribe versos en movimiento que son míos y de ellos
pero no nacen de esta boca ni de este aliento
brotan de la conciencia universal que une pensamientos
¡Son tuyos y nuestros, vuestros!
de cabeza a cabeza van brincando mientras uno está soñando mientras se escriben al momento
nos describen
Sin que quieras te rellenan, te completan, sin que los sientas te sienten, te envían recuerdos, imágenes que no han vivido su tiempo, esperando al ser completo que les da cobijo en su cabeza
y les da forma en su corteza, en el corazón que late al ritmo de las alas que se baten.

Dentro de las entrañas góticas de esta ciudad que me enreda soy araña y mosca muerta
tejo mi conciencia con fino hilo de seda y dejo mi cuerpo frío en ella
destruyo lo que dejas por ser yo la araña y la mosca muerta

Negra bóveda sin estrellas
luces que a lo lejos iluminan su ausencia

Tranquilidad del gótico bajo un cielo negro
se rompe sin yo quererlo
el compañero me recuerda que yo vivo dentro, me dice vuelve ya pa dentro, tú, cocinero de recuerdos de recursos de esfuerzo
que me reclama el cliente a darle su alimento muerto
y me viene a la cabeza que el querer parir estas letras en las entrañas de esta ciudad vieja que se viste de etiqueta no es diferente a tenerlas ya mamando de mis penas mientras pienso en ellas y se escriben con voz de viento y campanadas de once balas,
porque el poema nunca acaba.

Transeúntes...