Cada frase alberga una historia distinta. Las letras dejan huellas que las palabras siguen para que tú puedas vivir en su historia. Disfruta cada paso.

sábado, 27 de agosto de 2016

Gótica

En unas entrañas que huelen a siglos y a turismo de día pienso en esa tranquilidad que flota de noche y que muere en la luz
me susurra el paso de los años con voz de viento y campanadas

Cuatro cuartos y once balas
acaban en mi pecho recostadas
las once en la noche y yo tan pronto amaneciendo, sangre brotando de mi sentimiento, sangre galopando por dentro, sangre que es tinta y tinta que fluye en verso;
cuatro cuartos y once balas, acaban en mi alma grabadas

se proyectan sin querer en estas palabras
porque se improvisa el aire tras la esquina donde floto
escribe versos en movimiento que son míos y de ellos
pero no nacen de esta boca ni de este aliento
brotan de la conciencia universal que une pensamientos
¡Son tuyos y nuestros, vuestros!
de cabeza a cabeza van brincando mientras uno está soñando mientras se escriben al momento
nos describen
Sin que quieras te rellenan, te completan, sin que los sientas te sienten, te envían recuerdos, imágenes que no han vivido su tiempo, esperando al ser completo que les da cobijo en su cabeza
y les da forma en su corteza, en el corazón que late al ritmo de las alas que se baten.

Dentro de las entrañas góticas de esta ciudad que me enreda soy araña y mosca muerta
tejo mi conciencia con fino hilo de seda y dejo mi cuerpo frío en ella
destruyo lo que dejas por ser yo la araña y la mosca muerta

Negra bóveda sin estrellas
luces que a lo lejos iluminan su ausencia

Tranquilidad del gótico bajo un cielo negro
se rompe sin yo quererlo
el compañero me recuerda que yo vivo dentro, me dice vuelve ya pa dentro, tú, cocinero de recuerdos de recursos de esfuerzo
que me reclama el cliente a darle su alimento muerto
y me viene a la cabeza que el querer parir estas letras en las entrañas de esta ciudad vieja que se viste de etiqueta no es diferente a tenerlas ya mamando de mis penas mientras pienso en ellas y se escriben con voz de viento y campanadas de once balas,
porque el poema nunca acaba.

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